lunes, agosto 11

Diego Salazar, plata olimpica tulueña en los Olímpicos de China


Diego Fernando Salazar, hace cuatro años sufrió rompimiento de ligamentos y tendones en su muñeca derecha y no pudo seguir en plena competencia de los Olimpicos de Atenas. Unos técnicos lo desahuciaron por la gravedad de su lesión, producto del exceso de entrenamiento que terminó sacándolo de las olimpiadas.
Pero para Diego Salazar no fue ningún obstáculo sino su mayor reto en la vida, así como ya había sorteado su infancia, sus necesidades y las de su familia en el barrio Internacional, luchando hasta contra la misma clase dirigente deportiva política y las empresas que poco han creído en el deporte, solo para vanagloriarse en las fotos de los homenajes.
Hasta en la Unidad Central del Valle ha tenido que luchar para que le reconozcan la beca por su carrera deportiva para profesionalizarse como licenciado en educación física, logro que se le debe garantizar por los cinco semestres que le faltan para terminar sus estudios y no vaya a ser un saludo a la bandera más.
Hoy sus palabras de agradecimiento fueron para su madre y su familia, y para su entrenador Aymer Orozco Baeza, el responsable de que Diego Salazar llegará a brindarle la primera plata olimpica en pesas varones a Colombia en el máximo evento mundial. Nació y se formó en el Club Sparta, el Coliseo aledaño a la Piscina Olímpica y al Benicio Echeverry, y si figura de niño contrasta con la del gran deportista que nos tiene orgullosos a quienes lo hemos visto crecer.
Le apostaban a la medalla de bronce pero el éxito de sus seis movimientos en envión y arranque le garantizaron los 305 kgs en los 62 kgs, para superar al cubano y al indonesio, siendo el de menos peso corporal, y con 10 kgs menos que el campeón chino Zhang Xiangxiang.
Fue tercero en los Mundiales de Santo Domingo de 2006 y campeón en los Panamericanos disputados este año en Callao, Perú. A sus 27 años es el resultado de un gran proceso de formación, de lucha y sobrevivencia, de sueños y esfuerzo, un tulueño de corazón.
Al igual que nuestra campeona mundial, Leidy Solis, tienen un lote que les dio el Municipio de Tuluá, pero para sembrar ilusiones porque no tienen como construir una casa, el premio mínimo que debe asegurarle el gobierno municipal, porque la Nación les prometió una suma importante por cada presea en los Olímpicos, además de becarlo en la Uceva y vincularlo en la nómina de monitores del Imder Tuluá. Señores, es una medalla de plata en lo Juegos Olímpicos!

Rubén Darío Benítez S.
Tierra y Justicia

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